05-10-05

Rojo

- Rojo– dijo -rojo pasión. -¿Y qué con eso?- preguntó, no era la primera vez que Martín decía cosas vagas, al aire... le molestaba que estuviera volando por la vida y que rara vez aterrizara. Lo miró con cara de cansancio, pero él apenas se percató, seguía ensimismado, pensando. - ¿Te haz preguntado por qué el rojo excita tanto? No sé, si tu estuvieras vestida ahora de rojo pasión... - la miró analizante, expectante –creo que me... -hizo una larga pausa, las palabras sobraban en este instante. Ella se sonrojó, pero en su interior hervía de rabia ¿porqué se había fijado en él? Era un tipo arrogante, soñador, apenas le prestaba atención. -No es el caso.- respondió con un tono frío, cortante. ¿Qué le pasa ahora?, pensó Martín, mientras la miraba decepcionado, ¿acaso no existía nadie en éste planeta que volara a la misma altura que él? ¿Porqué era tan difícil encontrar a alguien que lo comprendiera? No pedía mucho, sólo poder conversar y que no se marcharan después de la tercera vez de tener sexo. Se levantó, la observó detenidamente y decidió que había llegado el momento de decir adiós, todo muere algún día, y esto alcanzó su fin. -Fin de la historia- le tendió la mano, fijo su vista en ella, se dio media vuelta y se marchó. Ella, que no entendía nada, lo miró asombrada pero despreocupada, si alguna vez lo volvía a ver, sería porque él la habría buscado. Lo observó hasta que desapareció de su campo visual; se levantó y decidió que era el momento apropiado para dividir sendas; caminó en sentido opuesto a él.

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