"Esta casa no es ni grande ni pequeña, pero al menor descuido se borrarán las señales de ruta y de esta vida al fin, habrás perdido esperanza" Señales de Ruta
Juán Luis Martínez
Aquel día desperté y comprendí que era más común que todos los comunes. Fue un día cualquiera, una mujer en una pieza. Otra vida comprendiendo la simpleza de la existencia compartida.
Corre el año 1949, China es proclamada régimen Comunista. En su tan noble intento por salvar al pueblo tibetano de la opresión religiosa y bajo el pretexto de recuperar una región que desde hace siglos ha pertenecido a China, un ejército invade a un pueblo escondido tras los Himalayas. “El sello único del Budismo en el Tibet conformaba el núcleo de la cultura y sociedad tibetana, un contraste radical al dogma materialista antirreligioso de los comunistas chinos."En 1950 un tratado afirma la soberanía China sobre el Tibet, pero reconoce la autonomía del gobierno tibetano para decidir sobre asuntos internos de la ahora región China. Sin embargo, y como era de esperarse, el gobierno Chino violó sistemáticamente este acuerdo, lo que significó un levantamiento de los tibetanos en 1959 que concluyó con el exilio del líder espiritual y jefe de estado, el Dalai Lama y otros cien mil tibetanos hacia
1.2 millones de tibetanos muertos. Varios otros en campos forzados y de trabajo.
6000 monasterios, templos y otras construcciones culturales históricas destruidas.
En 1980 Hu Yao Bang, Secretario general del Partido Comunista visitó el Tibet en lo que constituía la primera visita oficial desde la invasión a dicho país. Tal fue el desastre humano y social que encontró, que diseñó una política de recuperación. Misteriosamente fue obligado a renunciar en 1987. El Dalai Lama mientras tanto se mantiene firme respecto a su regreso al Tibet. Su vuelta dependerá de la solución a la situación actual, los derechos del pueblo y el Tibet. En resumen, del futuro de los seis millones de tibetanos.
Los derechos humanos no son respetados, existiendo hasta hoy un excesivo uso de la fuerza militar china. Se han registrado múltiples casos de arrestos arbitrarios, encarcelamientos políticos, torturas y ejecuciones. “Informes confiables sobre maltrato y tortura de detenidos y presos políticos en Tíbet logran difundirse. Esto incluye golpizas, golpes eléctricos, privación de sueño o comida, exposición al frío u otras brutalidades. A las organizaciones humanitarias y de derechos humanos se les niega el acceso a las prisiones y centros de detención en Tíbet.”
El Tibet es un país cuyo pilar es el Budismo, impregnando la vida cotidiana del pueblo y conformando la trama social que los conecta a la tierra. Lo Chinos han basado su poderío destruyendo la base cultural, en 1960