31-03-06

SCARY TIMES

Pase en la mañana frente a la Escuela Militar. Ahí parados en fila, estaban en bloques unos cincuenta tipos. Sin uniforme, a la espera de Dios sabe que. Mientras caminaba rumbo a mi pega, escucho retumbar por los aires la voz de un comandante, o como sea que le digan a los jefes. “Les tengo que hacer un reproche (…) en mis años de carrera (…)”, al percatarme del tono de inspector de colegio que salía de un altoparlante, no pude evitar sonreír y mirar con disgusto toda la escena. Tuve ganas de pararme y gritarles lo absurdos que se ven, con toda esa parafernalia cuadrada, además de unas cuantas obscenidades. Seguí mi camino, mientras por mi mente se comenzaba a crear una película. Si insultara a los respetados señores de verde, me podrían llevar presa…y en ese caso tendría que pararme cual presidenta de la república ante el juez y con el dedo de Lagos enfrentarlo:

Cada vez que pueda reírme de aquello que representa lo más nefasto de la condición humana, lo haré. Porque la institución militar no es más que eso, el símbolo del miedo, de ese sentimiento que permite el correcto funcionamiento de nuestras instituciones, ese líquido invisible que cual pegamiento mantiene nuestras sociedades cohesionadas. Porque del miedo se alimenta el gobierno para gobernar, los padres para criar, la nación para existir. Si no, explíqueme, ¿de dónde nace ese temor irracional por nuestros hermanos vecinos? ¿Quién nos enseñó que esa persona caminando a nuestro lado, podría atacarnos? ¿Porqué insisten en la “seguridad”, ya sea nacional o de los individuos? ¿Será, me pregunto yo, que sin ese miedo, el lugar destinado para él, lo podríamos llenar con amor, libertad y seguridad? Es el miedo, y no otro, quien nos ata de manos. Nuestros mayores temores hechos realidad y superados, nos permiten crecer, liberarnos de ellos, y de paso, de nosotros mismos y esa jaula inventada por nuestros pares al nacer. Inevitablemente tendríamos que aprender a convivir de otros modos, reestructurarnos como sociedad e individuos. Yo no veo otra salida, porque así como vamos, cada día alimentados de más temores por la prensa, el estado, gobierno, pares y familia; el ser humano estará obligado a ver(se) y enfrentar(se). Luego podremos hablar de VIVIR. Pero por ahora, Señor Juez, lo más sano es reírse de uno mismo. Es la única puerta de escape ante tamaña pelotudez humana. Ah! Y no lo estoy atacando a Usted, Su Señoría, en caso que su mayor miedo, la anulación de su hacer que lo convierte en aporte a la sociedad, cosa vital para su existencia sostenida por el miedo a no ser nadie, se haya visto atacada durante mi humilde discurso.”

3 comentarios:

memoriadepez dijo...

el miedo lo inventaron los fachos
los edwards sobre todo

Sub Simio dijo...

La elocución ante el juez ¿Es un texto tuyo?
Me impresionó, y sí...me dio miedito.

Suertey...DEVUÉLVEME MI LIBRO!

saladeembarque dijo...

me encanta que nos escribamos, te tinca vernos esta semana antes del viernes santo??

y si, no hay nada mejor que reirse de uno mismo.

besos al por mayor.