Estoy trabajando desde Marzo. En una oficina de dos piezas y una entrada, alfombra gris y paredes beig. Mi escritorio esta en la entrada. No tengo ventana, pero si computador e internet. Mi viejo me consiguió la pega, un amigo suyo necesitaba una asistente traductora, y pensaron en mí, una semana después de comunicarles a mis padres que congelaría la Universidad. Llegué negándome a vestir como oficinista, opte en cambio por bototos negros, pantalones negros y chaleco rosado; aros, pulsera y anillo fueron el retoque para simular un look “oficinista”. Pronto supe que si quería seguir en esta pega debía inventar algo, hacerme indispensable. Honestamente, si trabajara hasta las 13:00 todos los días, sería suficiente. Pero estoy hasta las 17:30, entro a las 9:00. Así empecé a inventar, a traducir noticias y enviarlas por mail; me mande cagazos como no entender los nombres de los que llamaban, su maldito ingles ejecutivo estresado me ponía los pelos de punta; hice planillas de Excel hasta que ya no quedo mas información por clasificar, ordene la oficina hasta que me aburrí y concluí que la verdad, si hacía dos cosas útiles en la semana, a parte de la labor de secretaria, me daba por satisfecha.
¿Qué hago en mi tiempo libre? Leo blogs, veo fotologs (aunque me aburrieron), busco cosas interesantes en internet, escribo y mi pasatiempo favorito: estar al día respecto a las copuchas hollywoodenses. Obvio, me subo el pelo y en ves de leer LUN (aunque también lo hago sagradamente
todos los días) he encontrado blogs buenísimos, estilo telenovela con toda la información jugosa de los artistas de la pantalla grande. Me vi las dos temporadas de Lost, debo agregar que mi jefe se retira puntualmente todos los días a las 13:30 hrs. y quedo sola con Alex, una copia del chico surfista de L.A., de hecho vivió ahí, con su toque chilensis. El otro día tuve un almuerzo en el Ivis, restaurante top, top, top, me invitaron a celebrar el 18. Terminamos arriba de la pelota, curada con el mejor vino blanco de la city.¿Y ahora? He engordado 5 kilos, después de estar 5 meses sentada sin moverme un ápice. Decidí meterme al gimnasio. En mi hora de almuerzo visito ese antro de ego. Entremedio escucho historias de oficinas, galla no se que huea, galla, esto otro, los niños galla, mi marido, el jefe y los kilos. Y así transcurre mi día, hasta que llego a mi casa, me cambio de ropa y trato de recordar como me vestía cuando iba a la Universidad. Hasta se me olvido como se viste uno a esta edad. Soy una mezcla de veinteañera con su toque oficinistico hippy, una mazamorra de identidades, todas sumisas al tremendo sueldo que me pagan. Porque la razón de estar acá es obvia, aprendo ingles y me pagan como si viviera en gringolandia. Y los fines de semana recuerdo mi edad y vuelvo a las canchas, me visto mas ridícula que antes, me emborracho con mas ganas, tengo sexo para recordar cuando este sentada frente al computador y disfruto de cerros y caminatas como un empuje para empezar de nuevo la semana que viene.
En el camarín una dueña de casa- oficinista- cuerpo perfecto- mama y esposa perfecta me miro y me dijo, “¿Por qué será que tenemos que trabajar? Hace veinte años me lo pregunto.” Y se siguió vistiendo. Yo, para mi adentro dije, hace un año que me lo pregunto y lo único que se, es que después de este año no voy a trabajar mas con horarios fijos, un escritorio y un jefe, por mas buena honda que sea el lugar. De ahora en adelante tendré que apelar a mi ingenio para sobrevivir. Este año ha sido un descubrir y estar en el lugar de miles de millones de seres humanos que trabajan en miles de edificios de vidrio. Para mi, es suficiente, un año basta para aprender y ahorrar.

2 comentarios:
¡En eso era que estabas Frrrran!
Describas de forma realmente entretenida, una realidad realmente tediosa, que es a la que a veces nos enfrentamos.
Al final, se aprende harto de toda esta mierda. A tí te tomó poco saber donde no quieres estar. Imagina que hay giles a los que le toma toda una vida. Que mieeedo.
Suerte y contnúa con los ojso abiertos.
Buenísimo!
Eso nomás te digo
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