29-09-06

El dia en que murio Pinochet

Amanecía un tierno día en Santiago. El sol y la brisa recorrían esta ciudad en vísperas del verano. Como todos los días me duche, vestí y pesque mi bicicleta rumbo a la pega. Nada en ese día parecía especial, era uno más de tantos. Ese día, ese hermoso día de Noviembre murió Pinochet. Fue hace años, y la verdad no recuerdo muy bien que sucedió.

Me entere por Internet. La prensa publico este hecho como quien habla de un personaje lejano, parte de una historia colectiva olvidada, cada uno demarcándose de los sucesos pasados. Detenidos desaparecidos, torturas, dictadura no eran palabras en el diccionario de los medios de comunicación. Hicieron un resumen, una reconstrucción neutra del pasado, para no quedar mal con nadie. No hubo grandes festejos; es cierto, encapuchados y estudiantes salieron a las calles. Uno que otro enfrentamiento con lfuerzas especiales (dopados con tuti para la ocasion), alguna que otra bomba incendiaria, pero la verdad, todos preferimos quedarnos en nuestras casas, llenos de temor hacia la reacción de nuestros vecinos.

En la tele eso decían, aun recuerdo, quédense en su casa, evite encontrarse con un grupo de vándalos-anarquistas. En eso se convirtió el festejo de la muerte de Pinocho, sin darnos cuenta estábamos insertos en el mismo modelo de terror que tan bien aplico este señor. No pudimos festejar. Fue un evento mediático, y después de una semana se olvido. Total, ¿Quién sabe de que se trato la dictadura? Nadie señores, ya nadie se acuerda, un olvido colectivo en pos de la unificación por el desarrollo económico.

Vean El dia en que murio Pinochet

21-09-06

Recuento de mis dias de oficina

Recuento de semi fin de año.
Estoy trabajando desde Marzo. En una oficina de dos piezas y una entrada, alfombra gris y paredes beig. Mi escritorio esta en la entrada. No tengo ventana, pero si computador e internet. Mi viejo me consiguió la pega, un amigo suyo necesitaba una asistente traductora, y pensaron en mí, una semana después de comunicarles a mis padres que congelaría la Universidad. Llegué negándome a vestir como oficinista, opte en cambio por bototos negros, pantalones negros y chaleco rosado; aros, pulsera y anillo fueron el retoque para simular un look “oficinista”. Pronto supe que si quería seguir en esta pega debía inventar algo, hacerme indispensable. Honestamente, si trabajara hasta las 13:00 todos los días, sería suficiente. Pero estoy hasta las 17:30, entro a las 9:00. Así empecé a inventar, a traducir noticias y enviarlas por mail; me mande cagazos como no entender los nombres de los que llamaban, su maldito ingles ejecutivo estresado me ponía los pelos de punta; hice planillas de Excel hasta que ya no quedo mas información por clasificar, ordene la oficina hasta que me aburrí y concluí que la verdad, si hacía dos cosas útiles en la semana, a parte de la labor de secretaria, me daba por satisfecha.
¿Qué hago en mi tiempo libre? Leo blogs, veo fotologs (aunque me aburrieron), busco cosas interesantes en internet, escribo y mi pasatiempo favorito: estar al día respecto a
las copuchas hollywoodenses. Obvio, me subo el pelo y en ves de leer LUN (aunque también lo hago sagradamente todos los días) he encontrado blogs buenísimos, estilo telenovela con toda la información jugosa de los artistas de la pantalla grande. Me vi las dos temporadas de Lost, debo agregar que mi jefe se retira puntualmente todos los días a las 13:30 hrs. y quedo sola con Alex, una copia del chico surfista de L.A., de hecho vivió ahí, con su toque chilensis. El otro día tuve un almuerzo en el Ivis, restaurante top, top, top, me invitaron a celebrar el 18. Terminamos arriba de la pelota, curada con el mejor vino blanco de la city.
¿Y ahora? He engordado 5 kilos, después de estar 5 meses sentada sin moverme un ápice. Decidí meterme al gimnasio. En mi hora de almuerzo visito ese antro de ego. Entremedio escucho historias de oficinas, galla no se que huea, galla, esto otro, los niños galla, mi marido, el jefe y los kilos. Y así transcurre mi día, hasta que llego a mi casa, me cambio de ropa y trato de recordar como me vestía cuando iba a la Universidad.
Hasta se me olvido como se viste uno a esta edad. Soy una mezcla de veinteañera con su toque oficinistico hippy, una mazamorra de identidades, todas sumisas al tremendo sueldo que me pagan. Porque la razón de estar acá es obvia, aprendo ingles y me pagan como si viviera en gringolandia. Y los fines de semana recuerdo mi edad y vuelvo a las canchas, me visto mas ridícula que antes, me emborracho con mas ganas, tengo sexo para recordar cuando este sentada frente al computador y disfruto de cerros y caminatas como un empuje para empezar de nuevo la semana que viene.
En el camarín una dueña de casa- oficinista- cuerpo perfecto- mama y esposa perfecta me miro y me dijo, “¿Por qué será que tenemos que trabajar? Hace veinte años me lo pregunto.” Y se siguió vistiendo. Yo, para mi adentro dije, hace un año que me lo pregunto y lo único que se, es que después de este año no voy a trabajar mas con horarios fijos, un escritorio y un jefe, por mas buena honda que sea el lugar. De ahora en adelante tendré que apelar a mi ingenio para sobrevivir. Este año ha sido un descubrir y estar en el lugar de miles de millones de seres humanos que trabajan en miles de edificios de vidrio. Para mi, es suficiente, un año basta para aprender y ahorrar.

13-09-06

¿Dije que me zumban los oidos?

Hoy estoy enojada. Enojada porque las cosas no son como quiero. Porque ya no me permito sucumbir en estas situaciones en una auto-lastima-¡pésquenme por favor, ¿qué no ven lo pobrecita que soy?! Porque no me queda otra que caminar y dejarme inundar por este odio. Porque se, que aunque gritara, reclamara y desistiera de hacer lo que quiero, la única perjudicada seria yo. Porque se que no soy nadie, un ser como miles de otros y que nadie se vería afectado por mi decisión. Porque finalmente es odio, enojo, frustración, se me cierra la garganta, el corazón late irregularmente mientras un dolor se incrusta en mi pecho, la sangre sube a la cabeza y mis ojos dejan de ver claro. La mente es como los hinchas en un partido, cual barra fanática no hace más que alentar el juego. Y no hay salida, más que enfurecerme hasta estallar. Desilusionarme hasta recordar lo infirma que soy. Olvidar mi ego y hacer lo que siempre quise hacer, aunque eso signifique cambiar el envoltorio de mi deseo. Hoy odio con mis seis cuerpos y me importa un comino.

04-09-06

THE SIMPLE LIFE


Vivir fue un secreto destinado a los más grandes sabios de nuestra historia. Al darse cuenta de lo fácil que es, decidieron esparcir sus experiencias. Hoy ya nada es lo que fue hace un tiempo.


“La vida es como un juego de críquet. Es un lanzador tirando varios tipos de pelotas hacia ti; pelotas de sufrimiento, pelotas de placer, pelotas de odio, pelotas de celos, pelotas de crisis. Tú eres el bateador. Tu vida depende de cómo juegues esas pelotas.

En un juego de críquet si el lanzador conoce tu miedo de romperte las piernas, constantemente lanzara pelotas destinadas hacia ellas. Así es la vida. Si no aceptas las pelotas que él te lanza, éste simplemente comenzará a tirar pelotas dirigidas a tus piernas, sabiendo que esa es tu debilidad. Ser bateador significa que deberás enfrentar todo tipo de pelotas. No puedes darte el lujo de decir que no enfrentaras determino tipo de pelotas. Si dices eso, entonces el equipo oponente solo lanzara ese tipo de pelotas. La vida sabe a que le temes y por lo mismo solo recibirás ese tipo de pelotas. Sin embrago, si aprendes a jugarlas, tus problemas se resolverán.

Aprender a jugar estas pelotas no es mas que Reconocer, Aceptar y Experienciar eventos e incidentes tal cual ocurren sin tratar de escapar de ellos. No deberías pensar en la vida como algo lindo y amable. Ella lanzará todo tipo de pelotas. Un buen bateador no correrá del campo de juego aludiendo una pelota difícil.

Si peleas los celos, la vida continuamente te entregara situaciones donde sentirás más celos aún. Pero si aprendes a jugar las pelotas de los celos experienciándolas, entonces el capitán del equipo opuesto te declarara vencedor. El te reconocerá, pues ahora estas golpeando cada pelota que te llega.

¿Y que significa golpear cada pelota? Experienciar cualquier cosa que se te presente en la vida. El arte de experenciar es el arte de batear. Si pudieras experenciarlo todo, sea cual sea la situación, serias ganador. Si puedes hacer eso en el momento, entonces estarás completamente iluminado. Y un hombre iluminado es aquel que batea todas las pelotas.”

Traducido de Oneness University

19-07-06

Victimas de... de todo y todos

Hay personas que caminan por la vida con un cartel sobre sus frentes, sobre el cual se puede leer “víctima”. Es un tipo de escritura bastante común en estos días, colgando sobre el cuerpo de un gran número de la población.

La frase típica de estos personajes suele ser, “…pero no sé porque esto me pasa sólo a mí… “, o “…pero si no he hecho nada para que esto sucediera”, o “…¡¡¡¿qué quieres que haga?!! Si lo que esta pasando es culpa de…”. Hay muchas otras, donde la característica principal esta en enfocar los sucesos desde lo externo y no con una visión interna.

Para mi, la vida es una seguidilla de elecciones, donde cada ser es un artista de su propia existencia. A cada decisión vas creando tu realidad, tu propia obra de arte. Más allá de lo que venga sin que tú hayas influido directamente en ese acontecer, cómo lo enfrentas, vives, es una actitud que deberás definir tú solo. Nadie podrá “influir” en ella, eres tú quien decide que quieres hacer o no. No me creo el cuento del “deber”, finalmente eres tu quien define lo que es deber o no, generalmente fundándolo en tus propios miedos e inseguridades.

Por lo mismo no compro las actitudes de víctima. Y soy radical al respecto. Quizá porque en algún momento de mi vida traté de justificar mis temores con ese cartel y caí en un círculo de lástima, me doy cuenta de lo absurdo que resulta caminar por la vida así. Lo más entretenido es como la vida juega con estos carteles-personas. Como un río recuperando su cause, situaciones caóticas acontecen sin piedad hasta que la “víctima” es capaz de ver, y darse cuenta de su ridiculez.

Tengo una tía. Termino en la clínica por una pequeña sobredosis de pastillas, involuntaria claro, en ningún momento quiso suicidarse, pero su fin era claramente evadir. Y terminó hospitalizada por un día en observación. Su marido se fue de casa cansado de aperrar con esta niña-víctima sumergida en constantes depresiones y situaciones donde “la vida” era la culpable de sus achaques. Aún así, después de despertar en esa habitación blanca, no quiso abrir lo ojos de verdad y centrar la atención en ella. Al contrario, instaló su mirada en un foco externo, convenciéndose de que el problema no era otro que el dolor de cabeza que sentía en ese momento. Era esa la causa de haber pasado una noche en la clínica. ¿Su marido? No lo enfrento. Se le va a pasar, comentó, son pendejadas de él. Él es quien no me ha ayudado… Y volvió a su casa a llorar su rol de víctima. Ahora estará como miles quejándose de la vida, culpando a otros de sus propios males, sin siquiera sospechar que si no abre los ojos ahora, la vida deberá ser más caudalosa y fuerte para encausar sus aguas. Y la próxima vez, la historia será más cruel aún.

14-07-06

recomendación para aburridos ciber-navegadores

Amigas, amigos, familia humana:
de tanto navegar por internerd, he encontrado varias páginas bastante interesantes7 entretenidas7 pelabacles7... esta es de un blog7diario o quizá qué cosa. es un pelacableo y esta buenisimo!!! mhhh, esta en inglés, pero un inglés fácil, además que es una historia-fotografía no es necesario entenderlo todo para comprender.... sólo la imagen posterior importa... ¿tema? consumismo desesperado, al puro estilo paris hilton... y los que no saben quien es ella, mhh, ¡les falta tiempo de ocio!..besos ñoños....The Morning News

04-07-06

Ojos del miedo

Llegamos el 2 de julio, tibio y húmedo amanecer, agotados, luego de festejar el crecimiento de la albahaca, fragante lirio doméstico, en el campo La Olvidada, hacienda de grandes piscinas grises, rectangulares, deshabitadas, infinitas vasijas de concreto, profundos volcanes vaciados de lava, punzantes voces, que recuerdan al caminante el egoísmo del primer gran secreto.
Creí que el rumbo de la primavera rozaría con su velo la sequedad del paisaje, que ya por convicción debía afrontar, mandato de desconocidos dioses, espíritus de las imágenes, soberbios y mezquinos. Eran los valles de cemento de La Olvidada. Aquellos caminos angostos, con virtudes de temerosa serpiente, conducían al origen de la sorna y la ironía, al cadalso en sus profundidades.
Cada paso de aquel exilio, era un sobresalto, una punzada en el centro del pecho, agitando inexorablemente las ideas, transformando las formas y regando de sangre los surcos del miedo incontrolable, torrente que sacude el cuerpo y lo estremece, ahogado, sediento.
Él ya nos tenía prisioneros, otrora, más ahora luego de un descanso de vidas volvía, a acabar, mutilando, la existencia, a sembrar sufrimiento y dolor, a erosionar las pieles, con sus máquinas de torturas, creaciones del infierno que había acumulado con los años, al alero del reconocimiento público que ostentaba, por su presencia endemoniada, predilecta fruta de los condenados.
No podíamos escapar de aquel espacio incomprensible. La sola imagen de aquellos jardines, congelaba los músculos y adormecía los canales sanguíneos. Nunca habíamos sido tan impalpables como ahí en su presencia, nunca el miedo, y la presión habían asfixiado el pensamiento.
Empezó primero a explicar lentamente, tranquila y sádicamente lo que haría con nuestros cuerpos, eligiendo extremidades, detenidamente, para la dolencia, como eligiendo columnas por botar, para el desequilibrio.
Sólo nos mirábamos, era el único medio de comunicación ante la rigidez del pavor, la desconexión, el hielo en las ideas, solo la mirada podía explicarlo todo, solo nuestros ojos mostraban todo el terror, la excitación ante la muerte, la desesperación del descontrol, de la crepuscular incertidumbre.
Mi turno es el segundo. El primero apareció dando tumbos, en silencio, disperso, ajeno. No podría hacerlo, no puedo, no podía. Estábamos en su presencia y no podíamos más que acatar, o esperar al menos mejor atrocidad, menor exterminio, rapidez, silencio. Tomé el cuchillo, lo miré y vi el brillo que salía de su hoja, de sus dientes. No tenía filo, era redondo, inofensivo. No podía, soy demasiado cobarde para sufrir durante tantas horas.
Entonces me miró el del lado, que ya lo conocía de hacía mucho, y lo estimaba, y con voz firme y pulso entero me entrega, al descuido del asesino, recta y aguda, acantilada navaja, con idea fija, con incesante sensación de desconcierto, el final.
Hay solo una oportunidad, el error es sufrimiento. Son milésimas de segundo hasta que el asesino retome su senda de horror y exija el cumplimiento de su orden. Tengo que pensar en medio de los latidos que arrancan el corazón de su lugar hasta producir el caos. Es solo un movimiento, firme corte de viento y aurora, en el horizonte.
Miré al del lado con decisión, asolado por la pena, agotado, con las últimas fuerzas para acabar de una vez con el martirio que traía esa fuente indescriptible que me rodeaba y retenía. Quise despedirme y no pude, agobiado y triste, más que el pudor de no poder hacerlo.
Rendí mis fuerzas al cielo, en el último pensamiento, antes del movimiento mortuorio, del silencioso y aterrador, agudo réquiem, que produciría el terror.
Levanté mi brazo y la navaja, decidí morir, de una estocada profunda y recta. La cobardía y el dolor recorrían como pequeños insectos mi brazo. Este no controló el dolor, ni la pena, y la estocada fue débil, dolorosa, como si en el globo ocular estuviese mi corazón.
Mi ojo no explotó, más la navaja quedó enterrada hasta la mitad, como recordando tortuosamente mi dolor y cobardía. El asesino espetó su sentencia de sufrimiento por mi engaño, por salirme de su juego de exterminio. En horas terminaría de morirme del dolor, acabaría por desangrarme de la mente, rodaría todo al suelo por el orificio de mi ojo auto perforado.
Luego las luces se fueron apagando, y el lugar quedó vacío y solo, oscuro.
Cesar

03-07-06

HORMIGAS SALEN DE SUS ESCONDITES Y SE DEJAN VER

A pesar de los reiterados esfuerzos del gobierno en conjunto con los empresarios, las hormigas se han multiplicado a tal nivel que se hace imposible esconderlas. Durante años se intento mimetizarlas con el ambiente, aislándolas en barrios especialmente establecidos para ellas, además de un arduo trabajo psicológico, cuyo objetivo era convencerlas de la imposibilidad de salir de su lugar de “hormigas”, además de generar en ellas un nivel de satisfacción suficientemente alto como para evitar suicidios, protestas, en fin, cualquier acto que atrajera la atención de la sociedad en ellas. Porque desde que inventaron estas ciudades supieron que serían necesarias hormigas para sostenerlas. No hablamos solo de construcciones, sino todo tipo de servicios y producciones. Por supuesto que la idea siempre fue esconderlas, porque el resto de los humanos podría espantarse ante tremenda injusticia. Así, en los supermercados los visten con los colores de las paredes, en la calles se mimetizan con el del cemento y el barro, las construcciones apenas dejan distinguir el hombre de la estructura y en las oficinas cumplen el rol de mensajeros, solución perfecta para esconderlos dentro de las vías de transporte.

Pero sucedió!!!

Viernes, 18:55 hrs. Tengo que estar a las 19:30 en Baquedano, por supuesto baje las escaleras del metro, segura de la eficiencia y rapidez de este medio de transporte. Al ir entrando me tope con una fila que nacía del último escalón. –Debe ser un grupo de amigos que esperan,-le dije a Cesar, confiando plenamente en la modernidad de la marca “metro”. Seguí caminando cuando doy la vuelta y me detengo. Una masa de hormiguitas colapsa las boleterías, escaleras y cualquier espacio. Cuando digo colapso, es eso, colapso. Nunca en mi vida he visto un lugar más repleto, lleno de hormiguitas, no me refiero a hombres grises. Sobre sus espaldas un cuerpo agotado, caras de soporte, vestimentas cafés, verdes oscuras y negras. Cientos de ellos, uno encima del otro, esperando la venta de un boleto. Utilizando un medio que jamás pensaron para ellos, porque “ellos” no existen en los diseños de empresas. El metro, supuesto reflejo del avance de nuestra sociedad, se torno café, inutilizable, pero ahí estaban ellos, achoclonados, imbatibles, acostumbrados. Saben esperar, soportar, así es su mundo, así los entrenaron. Cruce el lugar de un extremo a otro, con los ojos abiertos, el corazón asombrado. Un ser tras otro, centímetro a centímetro, todo utilizado por dos piernas raudas sobre el pizo. Imposible desplazarse, los 500 m2 fueron ocupados por tantas personas como metros. No cualquier persona, hormiguitas, eficientes, resignadas… Nada trágico, no es el acpocalipsis… pero cuando abres tus ojos y VES algo que siempre SUPISTE, no deja de aterrate. Eso que sabes ES REAL.

29-06-06

AMOR EN FASE DE EXPANSION


Hoy estoy en la pega. Leyendo un Blog me contagié, así funciona esto, ¿no? Decidida a seguir ese contagio, abrí Word pensando en escribir y nada… hace tiempo que mi mente gotea, es como una salida de escape, sólo que abrió hace tiempo y aun no encuentro como taparla. Este año me gano el premio a la ausente. Entre Villa Alemana y Santiago, perdida entre las nubes de esa ruta, pocas veces recuerdo que existe una cosa llamada “sociedad” donde las personas supuestamente debieran interactuar, finalmente el ser humano es un ser sociable, ¿no? Yo nunca lo he sido, aunque mi exterior sí, pero eso no significa que yo interno lo sea. Así las cosas estoy en un trance extraño. Descubrí algo divertido, no puedo amar a varias personas a la vez.


Me explico, porque ya imagino las mentes de ustedes derivando en tonteras. Cuando estoy con alguien, en este caso con mi querido compañero de ruta, como lo autodenomine, toda mi atención y energía se posan en él. Mi corazón vive y muere dependiendo de su cercanía, el sol sale o se esconde como si fuera manipulado por él y mi pecho ahogado de tanto amor no sabe cómo derivar parte de ese sentimiento hacia otros. Es como si toda mi capacidad de amar estuviera enfocada en una persona y desbordara por mi cuerpo, porque, creo yo, nadie en este mundo puede pretender amar a uno solo, tenemos infinitamente más amor del que una sola persona puede recibir. Entonces me angustio, el cielo se tiñe de gris y el mundo pierde su melodía. Como muñeca sin pilas, leo, invento ropa y veo TV. Esperando… Parece que es una facultad femenina bastante enferma. Hay un punto, ya no puedo esperar, ni ser feliz enfocada en una sola persona. ¿Por qué? Porque he crecido, me conozco y reconozco mis enfermedades.

Sanarlas es un camino obligado, no puedo pretender esconder mis temores, de todas formas se escaparían entre una canción media roquera, refregándome su astucia en la cara. Y en eso estoy, tratando de aprender a amar, sin sofocarme y comer como idiota para adormecer mi cuerpo. Amar a uno y a todos. Liberar ese sentimiento de tu pecho y dejarlo salir, sin miedo a perder por ello a tu compañero, elegido con cariño, cuidado, infinito amor y esperanza. Compartir se llama, esparcir tu amor hasta teñirlo todo de rosas, aunque claro, nunca habrá comparación con la rosa de él, ese rojo intenso que te envolvió tiñéndolo todo de pétalos infinitos.

09-06-06

Amo a Laura

MTV creo una campaña publicitaria que fue censurada por grupos catolicos extremos en nuestro querido y amado país, ejemplo de democracia, USA. En respuesta a esta censura MTV españa creo una página www.nomiresmtv.com presedido por un video denominado "YO AMO A LAURA". Es una de las protestas más divertidas que he visto en el último tiempo, ingeniosa y deja en claro lo ridicula que resulta la intolerancia. Sé que es vieja esta polémica, pero de todos modos, para quienes no saben nada, ríanse en sus sillas de este absurdo.